Deriva: cuántos metros viaja realmente tu aplicación
"Hay algo de viento, pero se puede."
Esa frase decide miles de aplicaciones cada día, y no significa nada. ¿Se puede
para qué? ¿Con qué boquilla? ¿A qué altura? ¿Y el lote de al lado, con qué
cultivo?
La deriva no es una cuestión de criterio. Es física, y se puede estimar en
metros. Y cuando la conviertes en un número, deja de ser una discusión y pasa a
ser una decisión de treinta segundos.
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Qué determina la distancia
Cuando sueltas una gota, pasan dos cosas al mismo tiempo:
- Cae, a una velocidad que depende de su tamaño.
- Se desplaza, arrastrada por el viento.
La distancia que recorre es, en esencia, el resultado de esa carrera:
Distancia ≈ velocidad del viento × tiempo que pasa en el aire
Y el tiempo en el aire es la altura dividida entre la velocidad de caída. Cuatro
variables, todas bajo tu control salvo una.
1. El tamaño de gota — la variable que más manda
Es, con diferencia, el factor dominante. Y no de forma lineal: **la velocidad de
caída se desploma cuando la gota se achica.**
Órdenes de magnitud reales de velocidad de caída en aire quieto:
- 50 µm — 0,075 m/s
- 100 µm — 0,27 m/s
- 200 µm — 0,72 m/s
- 400 µm — 1,6 m/s
Lee esos números con atención. Una gota de 400 micras cae **más de 20 veces más
rápido** que una de 50. Desde 3 metros de altura, la de 400 tarda menos de 2
segundos; la de 50 tarda 40 segundos. Con viento de 10 km/h, esos 40 segundos
son más de 100 metros de recorrido.
Por eso la clasificación de tamaño de gota (la norma ASABE, de muy fina a
ultra gruesa) es lo primero que mira cualquier programa serio de reducción de
deriva. Cambiar de boquilla mueve más la aguja que cualquier otra cosa.
2. La altura de aplicación
Entra directo en la cuenta: el doble de altura es el doble de tiempo en el aire,
y por tanto el doble de recorrido.
Es la palanca más barata que existe — no cuesta nada bajar — y la más
desaprovechada, porque la altura suele fijarse por comodidad de vuelo o por
costumbre, no por condiciones del día.
3. El viento, y sobre todo la ráfaga
La velocidad del viento multiplica todo lo anterior. Pero el número que de verdad
importa para el peor caso no es el viento medio: es la ráfaga.
Una aplicación se juzga por su peor momento, no por su promedio. Si el viento
medio es 10 km/h con ráfagas de 18, la distancia de deriva del peor instante es
casi el doble de la que calcularías con el promedio.
4. El Delta T — el factor que casi nadie mete en la cuenta
Aquí es donde la mayoría de las estimaciones se quedan cortas.
Una gota que viaja se evapora mientras viaja. Pierde diámetro, pierde masa, y
—según los números de arriba— al perder diámetro cae más lento. Es un círculo que
se retroalimenta: cuanto más tiempo pasa en el aire, más se encoge; cuanto más se
encoge, más tiempo pasa en el aire.
En aire seco (Delta T alto), una gota que salió como "mediana" puede comportarse
como fina a mitad de camino. **Por eso el mismo viento produce derivas muy
distintas según el Delta T**, y por eso una estimación que solo mire el viento
subestima el problema justo los días en que más importa.
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Del número a la decisión
Una estimación en metros sirve para tres cosas concretas:
1. Saber si el vecino está en riesgo. Si la estimación da 8 metros y el lindero
está a 60, la conversación terminó. Si da 35 y el lindero está a 20, también
terminó — pero al revés.
2. Saber qué palanca mover. Las opciones, por orden de efecto:
- Agrandar la gota — el mayor efecto por unidad de esfuerzo. Una boquilla más
gruesa puede recortar la deriva a una fracción.
- Bajar la altura — efecto directo y proporcional, costo cero.
- Esperar a que baje el viento o la ráfaga — a veces son dos horas.
- Cambiar el sentido de las pasadas para que el viento aleje la gota del
lindero sensible en vez de acercarla.
3. Saber hacia dónde. El viento se reporta como la dirección **de donde
viene**; la gota viaja hacia el lado opuesto. Es una fuente de error habitual y
cuesta un cultivo. Con viento del norte, la deriva va al sur.
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Lo que una estimación no es
Vale decirlo claro, porque aquí es donde se confunden las cosas:
Una distancia estimada no es una zona de amortiguamiento regulatoria. Las
distancias que exige tu autoridad, o la etiqueta del producto, son obligatorias y
se fijan por otro criterio. La estimación es una herramienta de decisión
operativa: te dice si hoy, con este equipo y este viento, conviene cambiar algo.
No te autoriza a reducir una distancia legal.
Tampoco es una medición. El viento es pronóstico. Un modelo balístico
razonable puede decirte el orden de magnitud —8 metros o 40 metros— con
confianza; no puede decirte que serán 23,4.
Y hay un caso donde toda esta física se queda corta: bajo inversión térmica,
la gota no cae según esta cuenta, porque queda atrapada en una capa estable y
puede viajar kilómetros con viento mínimo. Si hay inversión, el cálculo de deriva
por viento es lo de menos.
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Cómo lo resuelve Recrops
El estimador de deriva de Recrops combina los cuatro factores con un modelo
balístico honesto: tiempo en el aire = altura ÷ velocidad de caída de la gota,
distancia = viento × tiempo × factor de evaporación derivado del Delta T.
Tres decisiones de diseño que vale la pena explicar:
- Usa una tabla empírica de velocidad de caída, no la fórmula de Stokes.
Stokes sobreestima por encima de las 150 micras, que es justo el rango donde
trabaja la mayoría de las aplicaciones agrícolas.
- Da dos cifras: la típica y la peor. Una con el viento medio, otra con la
ráfaga. Porque la aplicación se juzga por su peor momento.
- Lee los parámetros de la orden que ya tienes cargada — altura, traslape y
tamaño de gota. No hay que volver a escribir nada.
El resultado se muestra con su propio semáforo —verde por debajo de 10 metros,
ámbar entre 10 y 30, rojo por encima de 30— y con la dirección hacia la que viaja
la gota, en una brújula, ya convertida (no la dirección del viento: la dirección
de la deriva).
Los límites, dichos claro: no es un valor regulatorio y no sustituye la
distancia que exija tu autoridad ni la etiqueta. El viento es pronóstico —
verifícalo en sitio antes de aplicar. Y si el módulo marca inversión térmica, el
número de deriva por viento deja de ser el dato relevante.
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Lo esencial
- Deriva ≈ viento × tiempo en el aire; el tiempo en el aire lo define el
tamaño de gota y la altura.
- El tamaño de gota manda: una gota de 50 µm cae 20 veces más lento que una
de 400.
- Usa la ráfaga, no el viento medio, para el peor caso.
- El Delta T amplifica todo: aire seco encoge la gota y la hace viajar más.
- La gota viaja hacia el lado contrario de donde viene el viento.
- Una estimación no reemplaza una zona de amortiguamiento legal.
- Con inversión térmica, esta física no aplica: la gota viaja kilómetros.
Sigue leyendo:
- Qué es el Delta T y por qué decide tu aplicación
- Inversión térmica: por qué el día más bonito es el más peligroso
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*Este artículo es orientativo y no sustituye la etiqueta del producto ni la
normativa de tu autoridad de aplicación. Para tus productos y condiciones
específicas, consulta a un especialista de extensión o a un asesor licenciado.*
Fuentes: University of Nebraska-Lincoln Extension, Spray Drift of Pesticides
(G1773); North Dakota State University Extension; norma ASABE S-572
(clasificación de tamaño de gota por boquilla); University of Minnesota Extension;
Stull, R. (2011), Journal of Applied Meteorology and Climatology (cálculo de
bulbo húmedo para el factor de evaporación).