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Deriva: cuántos metros viaja realmente tu aplicación

Recrops · 11 de agosto de 2026
Agricultural application beside a neighboring field boundary, the droplet cloud carried by the wind

"Hay algo de viento, pero se puede."

Esa frase decide miles de aplicaciones cada día, y no significa nada. ¿Se puede

para qué? ¿Con qué boquilla? ¿A qué altura? ¿Y el lote de al lado, con qué

cultivo?

La deriva no es una cuestión de criterio. Es física, y se puede estimar en

metros. Y cuando la conviertes en un número, deja de ser una discusión y pasa a

ser una decisión de treinta segundos.

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Qué determina la distancia

Cuando sueltas una gota, pasan dos cosas al mismo tiempo:

La distancia que recorre es, en esencia, el resultado de esa carrera:

Distancia ≈ velocidad del viento × tiempo que pasa en el aire

Y el tiempo en el aire es la altura dividida entre la velocidad de caída. Cuatro

variables, todas bajo tu control salvo una.

1. El tamaño de gota — la variable que más manda

Es, con diferencia, el factor dominante. Y no de forma lineal: **la velocidad de

caída se desploma cuando la gota se achica.**

Órdenes de magnitud reales de velocidad de caída en aire quieto:

Lee esos números con atención. Una gota de 400 micras cae **más de 20 veces más

rápido** que una de 50. Desde 3 metros de altura, la de 400 tarda menos de 2

segundos; la de 50 tarda 40 segundos. Con viento de 10 km/h, esos 40 segundos

son más de 100 metros de recorrido.

Por eso la clasificación de tamaño de gota (la norma ASABE, de muy fina a

ultra gruesa) es lo primero que mira cualquier programa serio de reducción de

deriva. Cambiar de boquilla mueve más la aguja que cualquier otra cosa.

2. La altura de aplicación

Entra directo en la cuenta: el doble de altura es el doble de tiempo en el aire,

y por tanto el doble de recorrido.

Es la palanca más barata que existe — no cuesta nada bajar — y la más

desaprovechada, porque la altura suele fijarse por comodidad de vuelo o por

costumbre, no por condiciones del día.

3. El viento, y sobre todo la ráfaga

La velocidad del viento multiplica todo lo anterior. Pero el número que de verdad

importa para el peor caso no es el viento medio: es la ráfaga.

Una aplicación se juzga por su peor momento, no por su promedio. Si el viento

medio es 10 km/h con ráfagas de 18, la distancia de deriva del peor instante es

casi el doble de la que calcularías con el promedio.

4. El Delta T — el factor que casi nadie mete en la cuenta

Aquí es donde la mayoría de las estimaciones se quedan cortas.

Una gota que viaja se evapora mientras viaja. Pierde diámetro, pierde masa, y

—según los números de arriba— al perder diámetro cae más lento. Es un círculo que

se retroalimenta: cuanto más tiempo pasa en el aire, más se encoge; cuanto más se

encoge, más tiempo pasa en el aire.

En aire seco (Delta T alto), una gota que salió como "mediana" puede comportarse

como fina a mitad de camino. **Por eso el mismo viento produce derivas muy

distintas según el Delta T**, y por eso una estimación que solo mire el viento

subestima el problema justo los días en que más importa.

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Del número a la decisión

Una estimación en metros sirve para tres cosas concretas:

1. Saber si el vecino está en riesgo. Si la estimación da 8 metros y el lindero

está a 60, la conversación terminó. Si da 35 y el lindero está a 20, también

terminó — pero al revés.

2. Saber qué palanca mover. Las opciones, por orden de efecto:

gruesa puede recortar la deriva a una fracción.

lindero sensible en vez de acercarla.

3. Saber hacia dónde. El viento se reporta como la dirección **de donde

viene**; la gota viaja hacia el lado opuesto. Es una fuente de error habitual y

cuesta un cultivo. Con viento del norte, la deriva va al sur.

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Lo que una estimación no es

Vale decirlo claro, porque aquí es donde se confunden las cosas:

Una distancia estimada no es una zona de amortiguamiento regulatoria. Las

distancias que exige tu autoridad, o la etiqueta del producto, son obligatorias y

se fijan por otro criterio. La estimación es una herramienta de decisión

operativa: te dice si hoy, con este equipo y este viento, conviene cambiar algo.

No te autoriza a reducir una distancia legal.

Tampoco es una medición. El viento es pronóstico. Un modelo balístico

razonable puede decirte el orden de magnitud —8 metros o 40 metros— con

confianza; no puede decirte que serán 23,4.

Y hay un caso donde toda esta física se queda corta: bajo inversión térmica,

la gota no cae según esta cuenta, porque queda atrapada en una capa estable y

puede viajar kilómetros con viento mínimo. Si hay inversión, el cálculo de deriva

por viento es lo de menos.

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Cómo lo resuelve Recrops

El estimador de deriva de Recrops combina los cuatro factores con un modelo

balístico honesto: tiempo en el aire = altura ÷ velocidad de caída de la gota,

distancia = viento × tiempo × factor de evaporación derivado del Delta T.

Tres decisiones de diseño que vale la pena explicar:

Stokes sobreestima por encima de las 150 micras, que es justo el rango donde

trabaja la mayoría de las aplicaciones agrícolas.

ráfaga. Porque la aplicación se juzga por su peor momento.

tamaño de gota. No hay que volver a escribir nada.

El resultado se muestra con su propio semáforo —verde por debajo de 10 metros,

ámbar entre 10 y 30, rojo por encima de 30— y con la dirección hacia la que viaja

la gota, en una brújula, ya convertida (no la dirección del viento: la dirección

de la deriva).

Los límites, dichos claro: no es un valor regulatorio y no sustituye la

distancia que exija tu autoridad ni la etiqueta. El viento es pronóstico —

verifícalo en sitio antes de aplicar. Y si el módulo marca inversión térmica, el

número de deriva por viento deja de ser el dato relevante.

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Lo esencial

tamaño de gota y la altura.

de 400.

Sigue leyendo:

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*Este artículo es orientativo y no sustituye la etiqueta del producto ni la

normativa de tu autoridad de aplicación. Para tus productos y condiciones

específicas, consulta a un especialista de extensión o a un asesor licenciado.*

Fuentes: University of Nebraska-Lincoln Extension, Spray Drift of Pesticides

(G1773); North Dakota State University Extension; norma ASABE S-572

(clasificación de tamaño de gota por boquilla); University of Minnesota Extension;

Stull, R. (2011), Journal of Applied Meteorology and Climatology (cálculo de

bulbo húmedo para el factor de evaporación).